Che, viste que estamos todos locos con el tema de la gripe?, me dijo ella leyéndome el pensamiento. Uf, si...dije realmente preocupada, qué terrible. Bueno, Kika, si nosotras hoy estamos acá adentro sin ir a ningún lado es también por el tema de la gripe...
La gallega se quedó pensando y asintiendo con la cabeza. Si, si, porque el problema no es solamente la enfermedad. Es también el miedo, viste? Es el miedo a la efermedad, y el miedo al contagio! Claaaro, dije yo, tenés razón. Son como dos miedos diferentes. Si seguimos así ya ni nos vamos a saludar!
Mientras que charlábamos tomábamos mate en la cocina. Eso sí, cada una con el suyo, porque en estas épocas que corren, ya no se puede compartir ni el mate!
Estaba pensando, dijo Kika interrumpiendo mis reflexiones, cuántas cosas son contagiosas, no? y algunas son peligrosas también, como la gripe... Mmmm... te referís a otras enfermedades? No, no solamente a las efermedades, me aclaró ella moviendo la cabeza de derecha a izquierda, yo estoy segura de que la maldad es contagiosa, por ejemplo. Vos te encontrás con gente que te hace cosas malas y enseguida a vos también te dan ganas de hacerle cosas malas a ellos, no? Y lo peor es que te sentís justificado! A veces te resistís al contagio y no lo hacés, pero ganas no te faltan! jajaja. Si, dije empezando a entender, tenés razón. Me acuerdo de un vecino que tenía que siempre barría la vereda y me tiraba la basura en la puerta de mi casa... Si! dijo Kika a los gritos, me acuerdo! el pelirrojo ese hijo de una gran p... Si, si, dije yo interrumpiendo, el pelirrojo, te acordás? Qué tipo maldito ese, al final terminé yo también haciéndole lo mismo, hasta que se convirtió casi en una guerra de basura! Jajajaa! Nunca te vi levantarte tan temprano a vos! decía Kika muerta de risa, para ganarle de mano y barrer primero la vereda! Qué cosa de locos! Pero, viste que tengo razón? la maldad se contagia...
Cada tanto la gallega se equivocaba y me daba un mate del suyo, pero enseguida se rectificaba diciendo: ah!, cierto che, que cada una con su mate...
Che,Kika, esto de tomar mate separadas no me causa gracia, dije por fin. Ella me miró, y se sonrió como con ternura. Y bueh... a mí tampoco me gusta, te parece..? Si, si, dije. Sigamos con uno solo... total, nosotras ya estamos contagiadas hace rato jajaja! Pero dale, seguí diciéndome que otras cosas se contagian, que me gustó el tema!
Al final terminamos haciendo una lista. La anoté en un papel y la pegamos en la puerta de la casa de Kika, para que todo el barrio la vea. En realidad eran dos listas de cosas contagiosas, una de cosas buenas , y una de cosas malas. Entre las malas estaban, la maldad, la bronca, las ganas de putear a alguien, el odio, el miedo... entre las buenas pusimos la risa, las cosquillas, las ganas de ayudar, el hambre, el bostezo, las ganas de comer chocolate...
Estuvo buenísimo, porque algunos vecinos pasaban con una lapicera para anotar lo que se les iba ocurriendo. Ahí nos dimos cuenta de que hacer listas de cosas... también puede ser contagioso.
(Si ya se contagió, puede agregar un item en la lista que se encuentra en la parte superior derecha de este blog. Si aun no se contagió, no pierda las esperanzas)


