lunes, 9 de febrero de 2009

9- Trenes

Y por qué te gustan tanto los trenes, Kika? Ella me miró como si la explicación no fuera algo fácil. Los trenes tienen ese sonido monótono... me gusta dormir en los trenes, dijo, y me gusta ver por la ventana.
Estábamos hablando de trenes porque justo ayer vimos juntas un noticiero internacional y había uno de esos que van por el aire, de esos que acá no existen, y se preguntaba Kika cómo sería la sensación de viajar en ellos.
Porque imaginate, las sensaciones de subir a cada transporte varían, no? Se siente distinto el auto, el tren, o el colectivo, o un barco. Si, acepté, la sensación es distinta. Es una sensación en el cuerpo, afirmó la gallega, o cuando bajas en un ascensor, viste? Según donde seas transportado sentís distinto, no? Para mí, por ejemplo, viajar en tren me hace pensar en un arrorró... como si te acunaran. Sobre todo cuando hacés un viaje largo, viste qué lindo se ve el campo desde el tren? Y si mirás cerca el pasto se ve como volando, formando unas rayas... me encanta.
Se quedó en silencio un ratito mirando el aire y sonrió de golpe. Hace unos años, cuando trabajaba en el centro, iba siempre en el tren de las 8:22. Siempre el mismo tren. Me pasó un día, que en el camino nos detuvimos no sé por qué en un lugar que había muy poquitas casas, y había unos pibes jugando a la pelota. Era un lugar muy desolado, lleno de yuyos altos, y había una casita cerca, pintada de un color... parecido al del ladrillo. En la puerta de la casa había un perro sentado, yo lo miré, y el perro también me miró. Me acuerdo bien porque era un perro muy gracioso, todo blanco y con una mancha negra en un ojo. Parecía un perro pirata. Con una risita, la gallega se acomodó el pelo que le caía en la cara y continuó: Yo todos los días pasaba por ahí, y nunca había visto a la casita ni al perro, te das cuenta? Eh... más o menos, dije, qué me querés decir con eso? Y, dijo Kika haciendo un gesto de impaciencia, a mí me parece increíble pasar todos los días por un lugar y no haber visto nada de lo que había. Yo pensaba: Y si el tren no se hubiera detenido? capaz que nunca hubiera visto al perro pirata. Después de ese día siempre que pasaba el tren por ahí miraba para el lado de la casita, me sentaba a propósito del mismo lado para poder ver bien, y la casita seguía estando allí. Y sí, repuse divertida, la casa no se iba a mover Kika, si, si, ya sé, pero yo igual miraba, como para estar segura de que la iba a ver de nuevo. Pero el perro... al perro no lo ví nunca mas. Qué cosa bárbara! mirá que viajé en ese tren, no sé cuánto tiempo. El perro nunca más apareció. Sabés qué pensaba en esos viajes? Se me ocurrían dos cosas.
Se levantó en ese momento a traer algo fresco para tomar, y yo me quedé esperando a escuchar qué era lo que había pensado, pero como siempre tuve que darle tiempo, porque la gallega tenía su ritmo para contar lo suyo.
Me sirvió un vaso de gaseosa y se sentó otra vez.
Cada vez que pasaba por ahí, prosiguió, y el perro no estaba, pensaba que iba a estar al otro día. Y al otro día tampoco estaba. Hasta que me dí cuenta que podría no estar nunca más, y se me puso en la cabeza que quizás el perro del parche en el ojo ni siquiera era de esa casa, y que había estado ahí por única vez en su vida. Y justo ese día se había parado el tren y yo lo había podido ver, te das cuenta? Y si hubiera pasado media hora después, quizás nunca lo hubiera visto. Y andá a saber cuáles fueron las circunstancias por las que el perro estaba ahí en ese momento!
Me quedé pensando en lo que escuchaba, y me pareció que la gallega tenía razón, que había algo de asombroso en ver una escena por única vez, y esperar que se repitiera... y que no se repita.
Te decía que me quedé pensando dos cosas: Primero, que nunca se me había hecho tan claro cuántas cosas tienen que coincidir para que se te conozcas con alguien..! (aunque sea un perro) Yo no sé si eso se llama azar, pero creo que sí. Si Kika, dije convencida, eso es el azar. Y lo otro que pensaste? Y lo otro... es que me hubiera gustado tener un testigo. Que alguien más vea al perro pirata. Ahí me di cuenta de eso también: que no habiendo un testigo, el perro podría no haber existido, y el mundo sigue igual! cómo si no tuviera ninguna importancia! Y es más, agregó como en secreto, hasta yo misma dudo de la existencia del perro.
Sirvió otra vez gaseosa fresca, como para contrarestar el gran calor que hacía, y subió un poco la velocidad del ventilador.
¿Entendés ahora por qué me gustan los trenes?

13 comentarios:

emilia dijo...

Hola Adriana
vi tu comentario en el blog dijo la changa, soy Emilia parte del equipo del blog, gracias y que bueno que te gustó, siempre decimos a los visitantes, si hay algo que les guste o disguste comenten, te escribo desde Chile para intercambiar link, nosotros ponemos el de tu blog en nuestra lista y la idea es que tu hagas lo mismo, de esa forma nos mantenemos en contacto, ojalá aceptes
gracias
Emilia

Roberto Esmoris Lara dijo...

Adriana: Busqué en tu blog "los perros ven en blanco y negro" y no lo encontré...no entiendo qué quieres decir conque lo lea aunque "no tenga relación directa con este post, pero..."...
¿Quieres promocionar tu post o consideras que fuiste plagiada?
Explícate, por favor

El extraño desconocido dijo...

Qué bueno el post! Le has dado algo muuuuy especial a la pequeña historia del perro pirata, cubriéndola de filosofía de una manera que me ha encantado. Cuánta razón tiene la gallega cuando dice que es fascinante la cantidad de cosas que han de coincidir para que conozcas a alguien!

Saludos varios

adriana rey dijo...

No Roberto nada de eso!! Solamente se trata de una de las tonterías de Kika, sobre cómo vemos las cosas y creo que lo que escribiste me dejó pensando en las miradas, por eso me dió ganas de que lo leyeras. Es el relato 8, el que está justo abajo de éste. Si tenes ganas leelo, lamento mucho el mal entendido. Saludos, A.

adriana rey dijo...

Gracias Extraño!! Y también dá un poco de incertidumbre, no? pensar que tantas variables varias tienen que juntarse!

adriana rey dijo...

Emilia: Disculpa que sea un poco "chapada a la antigua" pero primero necesitaría que nos conociéramos un poco más, que te parece? nos seguimos visitando un tiempo y si nos interesamos mutuamente... hacemos el intercambio, dale?

la changa dijo...

Me parece, por aquí estaremos entonces, es bueno hacerse necesarios
un abrazo
emilia

Roberto Esmoris Lara dijo...

Quiero a esta altura de la madrugada dejarte un abrazo afectuoso, Adriana ...y pedirte humildemente disculpas si no supe comprenderte. Ningún malentendido justifica perderte como amiga.
Un abrazo, Adriana. Hasta luego

adriana rey dijo...

Roberto: Gracias por tu comentario, y seguimos en contacto entonces!!!

La Solateras dijo...

Tus relatos se enredan y enredan como una espiral. Y son tan reales esas "comidas de tarro" -decimos aquí en España- que nos hacemos a veces, a partir de cualquier tontería.

adriana rey dijo...

la Solateras: Si que me hiciste reír con lo de "comidas de tarro"! así somos acá en Argentina también! Gracias y saludos.

Yágoda dijo...

¡Qué manera de construir mundos poéticos cada vez que viajamos y nuestros ojos se pegan a la ventanilla! Es la literatura interna que poseemos. Me gusta Kika. Debo confesar que también construyo un mundo poético de ella. El tiempo y tus relatos dirán cuánta distancia existe entre ambos.

adriana rey dijo...

Gracias Yágoda por tus palabras!