sábado, 25 de abril de 2009

19- El destino de las porquerías

Me costó encontrar a Kika esta semana. Según me dijo estuvo muy ocupada haciendo una limpieza profunda en la casa. Pero... limpieza limpieza!, me aclaró después. Tiré de todo, no te imaginás, como diez bolsas de consorcio llenas de porquerías!, me contaba agarrándose la cabeza. Es que en una casa a través de los años, se van acumulando tantas cosas, vos viste? Si, le contesté pensando en que yo tendría que hacer lo mismo algún día. Y cómo te decidiste, Kika? Porque esos son trabajos horribles de hacer! Se tarda tanto tiempo... Si, tenés razón, dijo ella cerrando y abriendo los ojos como en cámara lenta, yo empecé el martes, y mirá, tardé como hasta el jueves en tener de vuelta una casa habitable.
Hizo una pausa y enumeró tocándose los dedos uno por uno: Tapitas, trapos, lapiceras sin tinta, frasquitos de perfume vacíos, ovillitos de lana que no te alcanzan para tejer nada, revistas que en otra época me interesaban, anteojos de sol con la patilla rota, un florerito partido envuelto en diario con los pedazos esperando a que alguien los pegue... y al lado el pegamento ya seco! Por qué guardaremos tantas porquerías? Yo creo que un poco el problema es que Pedro y yo somos parecidos en eso. Los dos somos unos eternos acumuladores de cosas con esperanza!. Jajajaja, Cosas con esperanza? dije divertida, y siiii, me explicó la gallega, son cosas que en sí conservan la esperanza de que alguien las rescate, viste? Y uno las guarda, pienso que por no traicionar eso, por que esto puede servir mas adelante, esto otro lo vas a arreglar cuando tengas tiempo, lo de mas allá se lo vas a regalar a tu sobrino para que juegue, y así...
Mientras charlábamos recordé que en otro momento, Kika ya había confesado cierto interés por el destino de las cosas que se tiran, pero no dije nada, y seguí caminando. Nos estábamos dirigiendo a la plaza que hay en el barrio, y ese es un paseo que hacemos habitualmente, principalmente porque es una placita chiquita, muy linda, con hamacas y unos bancos de piedra en los que es hermoso sentarse a recibir el sol de otoño. Justo cuando nos sentamos, Kika mira al suelo y ve un tornillo: Ves? ahí está el problema, me dice señalándolo, es que las cosas parece que te tientan. Porque uno ve ese tornillo y piensa: cuántas veces necesitás colgar un cuadrito y no tenés el tornillo adecuado. Y si fuese ese el que vas a necesitar? Y entoces te lo metés en el bolsillo, y cuando llegás a casa lo dejás por ahí, adentro de un cenicero. Después vas a fumar y por no tirar el pucho arriba del tornillo lo ponés sobre la mesa del televisor, "después lo guardo en el frasco de los tornillos", te decís, pero te olvidás, y resulta que cuando buscás el control remoto y sin querer tocás el tornillo decís: "ah, cierto... pero ahora... quiero ver la tele" justo te llaman por teléfono, y vas con el tornillo en la mano y lo dejás en la cocina. Mientras hablás con una amiga llega tu marido a la casa que va a hacerse un café y ve el tornillo, y pregunta: Y este tornillo? de dónde salió? Por no explicarle decís: dámelo, yo lo guardo, pero como ibas a la habitación a ver la tele lo pasás a la mesita de luz. Al otro día te estás cambiando para irte y buscando una pulsera que dejaste por ahí te lo chocás de nuevo, y ahí pensás: "otra vez ésto acá", así que lo metés en el cajón de la mesa de luz. Y listo. Ya no lo ves más así que no te molesta. Y cuando te querés acordar en ese cajón tenés de todo y lo que querés guardar no te entra. Ahí es donde algo que podría ser útil se convierte en "esas porquerías que guardo y no sé para qué".
Sin decir palabra me quedé mirando a la gallega, y dándome cuenta de que lo que estaba oyendo es lo que le pasaría a la mayoría del común de los mortales, de modo que...el destino del tornillo ahí tirado en el pasto... ya estaba dictado.
Kika miraba al piso sin hablar, y movía la cabeza lentamente, como si se lamentara. Nos habíamos puesto tristes? Che Kika, dije enseguida, ahora no nos vamos a poner a penar por el tornillo... es ridículo! Si, sí tenés razón. Mejor me lo llevo y lo pongo en el frasco.

17 comentarios:

Carina Felice dijo...

AB-SO-LU-TA-MEN-TE-MA-RA-VI-LLO-SOOOOOOOOOO
Asi en grandote lo digo, lo afirmo, y que venga si se atreve, alguien a discutirmelo!
Adri...GRACIAS....por un momento recorde a don Buendia de Macondo...jajaja.
Tardaste en regalarnos esta historia, pero valio la pena! Por favor, decile a Kika, que la proxima vez que haga orden no tarde tanto, por que yo la extraño mucho!

Beso y abrazo! (Y Saludos Sres.Palabreros)

Martín dijo...

Adri, tu relato me hizo sentir muy identificado. Soy un eterno juntador de "cosas con esperanza" (me encantó el término). ¿Será que los años me han puesto nostálgico y no quiero perder nada de mi pasado? Ahora te dejo, porque me tengo que ir a ordenar. Un beso

Virginia Palomeque dijo...

Muy buen relato. Creo que todos somos un poco como Kika. Me gustó mucho.
Gracias por tus comentarios.
Virginia Palomeque

adriana rey dijo...

Carina: Gracias, como siempre tan cálida! Yo creo que Kika podría vivir en Macondo, no?
besos.

Martín: tu living sin tiempo no podría ser tal si estuviera muy ordenado! gracias y nos seguimos visitando. (ahora paso a ver si es verdad que está todo en orden)

Virginia: Gracias por devolverme la visita!, y por tu comentario, saludos.

Carina Felice dijo...

Yo creo que kIka, nacio en Macondo :) (en un Macondo de Galicia)

adriana rey dijo...

jajajajajjjjjjj me encantó Cari

El extraño desconocido dijo...

Genial, Adriana! Me ha encantado la historia del tornillo hasta caer olvidado. Yo peco muchas veces de tirar las cosas con demasiada ligereza, tanto que de vez en cuando tengo que comprar algo que tiré la semana pasada pensando que no lo iba a necesitar. Aun así, estoy completamente de acuerdo en que lo que relatas le sucede a la gran mayoria de los mortales.

JuanRa Diablo dijo...

Delicioso! ¿Cómo haces para hacer sublimes los momentos tan anodinos del día a día de las personas?
Yo soy de los que guardarían el tornillo para, también un día, harto ya de enredos, deshacerme de él. Como Kika.
Por cierto, ¿existe esta singular mujer?

adriana rey dijo...

Extraño Desconocido: Veo que unos pecan por mucho y otros por poco! me alegro que te haya gustado. Saludos!

adriana rey dijo...

juanRa Diablo: Gracias por tu comentario halagador! que si existe?? siempre existe alguna mujer singular, hay que creer en ello!

impersonem dijo...

¡Cómo la vida misma! ¡Cuántas cosas, que jamás serán utilizadas, están ahí acumulando polvo y ocupando espacios!.

Besos.

adriana rey dijo...

Impersonem: Tal cual! y no nos animamos a desprendernos de ellas, aunque no nos sirvan!
Saludos!

Rous dijo...

ropa con esperanza, papelitos con dedicatorias con esperanza, besos con esperanza, somos varios los que guardamos para momentos especiales que a veces no llegan...entrará todo en un frasco?

te empiezo a seguir Adri!

Druida de noche dijo...

Adriana Rey. Debo decirle que su historia del destino del tornillo y toda la mierda que anda por ahi en la casa me ha parecido simplemente irrealista por lo real de su realismo. ¿Cómo puede ser que todos hagamos los mismo y venga usted y nos lo cuente tan bien?. ¿Estuvo en casa o algo parecido?. También acumulo mierda en los bolsillos del saco, pero eso es para otro post.

Un beso desde el mar con bosque.

salvadorpliego dijo...

Excelente y maravilloso cuento. Te felicito en verdad.

Un placer leerte.

adriana rey dijo...

Rous:Jajajaj me hiciste reir pensando en qué tamaño tendría que tener un frasco para que entren todas las porquerías que tengo en mi casa! Gracias por venir!

Druida de noche: Gracias por tu comentario, y lo de la mierda en los bolsillos... me queda dando vuelta para otra vez, eh? (yo hago lo mismo) Donde queda ese mar con bosque????

adriana rey dijo...

Salvadorpliego: Muchísimas gracias! Espero que vuelvas pronto, saludos!